Contar con una segunda residencia supone tener que pagar otro suministro eléctrico cada mes, y en los casos en los que apenas se ocupa (solo en periodos vacacionales), ese gasto extra puede convertirse en un inconveniente para algunas familias.
En este artículo, te hablamos de una solución que deberías tener en cuenta para reducir las facturas de la luz de tu segunda vivienda: instalar placas solares. Sigue leyendo y descubre todas sus ventajas.
¿Merece la pena poner placas solares en segundas residencias?
Las placas solares están compuestas por células de silicio que, gracias a su elevada capacidad para absorber la radiación, transforman la energía solar en energía eléctrica. Esto no solo te permite ahorrar, sino también cuidar el medio ambiente porque no contamina. Además, al ser una fuente inagotable, siempre la tendrás disponible.
A continuación, te desgranamos todos los motivos por los que sí merece la pena que pongas placas solares en tu segunda vivienda.
Ventajas de las placas solares en segundas residencias
Son muchos los beneficios que te ofrece la instalación fotovoltaica en tu segunda residencia.
Reducción del impacto ambiental
Cada vez son más las personas comprometidas con la sostenibilidad que se pasan a la energía solar para reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera. Este tipo de energía renovable es 100 % limpia, no emite gases de efecto invernadero.
Aumento de la potencia
Conseguirás más potencia que la que tienes contratada actualmente. Y es que, es normal que si no habitas tu segunda residencia durante el año, tengas una potencia baja para que las facturas sean lo más económicas posibles. Aunque puede ser insuficiente si vas a pasar unos días en ella y pones al mismo tiempo la lavadora, el lavavajillas y el microondas. Con los paneles solares, no tendrás ningún problema.
Ahorro en la factura
Instalar paneles solares en tu vivienda vacacional supondrá un ahorro significativo en la factura de la luz. Según varios estudios, una vivienda ahorra del 40 % – 60 % al año, es decir, entre 300 y 600 euros. El ahorro dependerá principalmente de la instalación de autoconsumo que tengas. Actualmente existen dos: sin excedentes y con excedentes.
Con la primera, tú eres consumidor, pero no productor, es decir, no puedes verter la energía que no utilices a la red eléctrica. Con la segunda sí, puedes inyectar la sobrante y se te compensa económicamente por ello, consiguiendo un ahorro mayor.
Subvenciones y deducción IRPF
Con el objetivo de fomentar el uso de la energía solar en los hogares españoles, el Gobierno cuenta con un programa de subvenciones para placas solares. Estas ayudas dependen de cada Comunidad Autónoma y, gracias a ellas, puedes ahorrarte hasta un 50 % en la instalación.
Por otro lado, puedes beneficiarte de una deducción en el IRPF. Puedes desgravarte un euro por cada cinco que inviertas en el montaje de células fotovoltaicas. Echa un vistazo al post, en él te contamos cuánto puedes llegar a deducirte.
Durabilidad
Las placas solares tienen una vida útil de 25 a 30 años. Durante ese tiempo, tendrás garantizada la producción de electricidad en tu hogar.
Revalorización del inmueble
Como comentamos anteriormente, la sociedad está cada vez más concienciada con el cambio climático y a la hora de comprar una casa, se valora su eficiencia energética, pese a que los sistemas que la hacen más sostenible eleven el precio de venta. Y es que, esa inversión inicial será devuelta a medio-largo plazo.